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Shank 2
#1
Hay veces que nos metemos tan profundamente a probar juegos nuevos, a exigir avances, evolución que nos olvidamos hasta de dónde venimos. Ese es el choque que se encuentra a veces cuando aparece un título como Shank o esta, su secuela. No cabe duda que muchos jugadores nos hemos criado en recreativas, gastando los pocos cuartos que unos padres o abuelos generosos podían facilitarnos. Sí, se trata de nostalgia, sobre todo al pensar en otras franquicias como Metal Slug a la que esta entrega tanto me recuerda. Sería posible definir Shank 2 como una mezcla entre Metal Slug y Devil May Cry. ¿Qué, que no encontráis relación? Normal, es algo que hay que ver.

Aquellos que no jugaron a Shank, encontrarán algo complicado el anterior combinado de estilos. Pero no es difícil de entender si imaginamos una apariencia y movilidad similar a la de la creación de SNK, con un entorno gráfico en dibujo animado y atractivo, y un estilo de combate y empleo de armas orientado hacia la franquicia de Capcom. Esto es así de tal modo, que mientras vemos una película animada sobre un Rambo un tanto sádico que no puede evitar arrancarnos una sonrisa en numerables ocasiones, disfrutamos disparando y acuchillando al más puro estilo de Dante.

¿Qué decir de la historia? Más bien poco. No es el mayor atractivo de la entrega, quizá por su típico enfoque al viejo argumento de la chica secuestrada y un afán sobrenatural de rescatarla. Dividido en zonas dispares con su propia temática, siempre bélica(eso es lo más característico de Metal Slug), se nos presenta con un breve video introductorio, que ya nos pone sobre aviso de los tormentos a los que nos enfrentamos.

¿Por qué Shank 2 deja una pequeña huella en el jugador? Insisto en que es un motivo de peso que hallamos vivido aquella época de recreativas en que el Scroll Horizontal era el protagonista; en que, cuando nos mataban, íbamos corriendo a pedir cinco duros más porque estábamos con el malo del nivel. Puede ser eso o puede que no, pero lo cierto es que cuando juegas a Shank o Shank 2 algo tira y te engancha. Avanzas por senderos en 2D disparando y acuchillando, corriendo sierra en mano y arrasando a innumerables enemigos. Si comentaba en el análisis de Reckoning la dinámica que aporta cambiar de arma con solo un botón, este tipo de juegos son los reyes en el asunto. Tener los cuchillos, la sierra mecánica, las granadas y las pistolas al alcance del pulgar derecho, concentran la tensión del juego en un espacio hiperreducido.

Y esa es la clave de esta franquicia, siempre hay un reto, un obstáculo que superar o unos enemigos a derrotar, que nos obligan a no disparar sin más, si no que, en ocasiones deberemos estudiar la estrategia y combinar la mejor forma de matar a cada uno de ellos para contraatacar sus habilidades. Algunos de ellos son fuertes y tan solo con un gran golpe podremos causarles daño, otros son ágiles y deberemos compensarlo con ataques a distancia o acercándonos en el momento preciso.

No es un triple A, no es de los títulos más esperados pero tiene características que apuntan a maneras, como su diseño sencillo pero atractivo. En el que, de un modo caricaturista, se muestran dibujos con un alto detalle; donde la violencia, al más puro estilo gore, queda disimulada y nos hace sentir como si viéramos corderitos. Sus múltiples modos de juego que nos incitan a pasárnoslo nuevamente acompañados. Porque lo de menos es conocer la historia, lo que nos gusta es tirar para adelante sintiendo la adrenalina crecer, siendo suavizada por un entorno que relacionamos con la infancia y no podemos evitar verlo con ojos de inocencia.




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